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Pica888

Por: Ana Paola

Claudia no creía en la suerte. Nunca había ganado rifas, sorteos, ni siquiera una moneda al levantar una alcancía. Cada cosa en su vida —el trabajo, las cuentas, el amor— la había conseguido a punta de esfuerzo, y eso le bastaba.

Hasta que le llegó un mensaje.

[PICA888 ha sido activado. Tienes un intento.]

Ella pensó que era spam, pero la notificación no tenía ícono, remitente ni aplicación visible. Solo ese mensaje, y un botón: “Picar”.

Lo ignoró, por supuesto. Pero al día siguiente, el mensaje volvió.

Esta vez, con una frase:

“Lo que el esfuerzo no alcanza, la suerte puede entregarlo.”

Claudia, harta de su jornada, lo tocó. Un clic. Nada pasó.

O eso pensó.


Al día siguiente, en la cafetería, la cajera le dijo que su café estaba “invitado por la casa”. En la oficina, descubrió que su proyecto —ese que había sido rechazado tres veces— había sido aprobado misteriosamente.

Una racha extraña comenzó. Le devolvieron una transferencia de más. Ganó un cupón de supermercado. En un correo extraviado, encontró una oferta de beca para estudiar en Lisboa. Todo parecía alinearse.

Entonces, otra notificación:

[PICA888 completado. ¿Deseas repetir? El riesgo aumenta.]

Claudia sintió una punzada en el estómago. Esta vez, el botón decía: “Volver a picar”, pero tenía un contador: 88 segundos.

(continuará)