La épica batalla del pollo contra el ventilador

Había una vez un pollo llamado Kevin. No era un pollo común. Kevin tenía sueños: quería volar.

Un día, mirando el ventilador del techo, tuvo una revelación:
—“¡Eso vuela sin alas! Yo también puedo.”

Subió a la mesa con la gracia de una cabra en patines, estiró sus alas (más decorativas que funcionales) y se lanzó… directo al ventilador encendido.

Resultado: Kevin no voló. Pero ahora el ventilador gira raro y todos en la granja creen que está embrujado.

Kevin sigue bien. Moralmente humillado, pero bien.

Moraleja: Si quieres volar, tal vez no imites cosas que están atornilladas al techo.

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