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El día que la sierra se volvió humo

LAS CRÓNICAS DE DON JUANITO

Fecha: 19 de abril de 2026

Lugar: Algún rincón de este México que ya cambió

EL DÍA QUE LA SIERRA SE VOLVIÓ HUMO

¡Qué tal, mi gente! Sienten ese olor? No, no es el café de olla. Es el olor a metal quemado que baja desde la sierra de Chihuahua y que, si uno le pone atención, se siente en todo el país. Hoy nos despertamos con la noticia de que en Guachochi, un carro de esos blindados, de los que no les entra ni un suspiro, se fue al barranco y ¡pum!, estalló como si fuera de papel.

Dicen los que saben que ahí iba el jefe Oseguera y unos instructores del otro lado, de esos que traen la bandera de las barras y las estrellas en el alma. Y uno se queda pensando, ¿verdad?: ¿Cómo es que un trozón de esos, hecho para aguantar granadazos, se deshace así nada más cayéndose a un pozo?

Pero miren, uno ya no se chupa el dedo. Si conectamos los puntos, como quien junta las piezas de un rompecabezas mientras toma el sol, la cosa se ve clarita. Primero fue aquella camioneta allá por el aeropuerto de la capital, luego el susto en San Pedro con los tránsitos de testigos, y ahora esto. Parece que hay una «escoba grande» pasando por todo el norte, barriendo lo que ya no sirve para el nuevo negocio.

Y es que, familia, el negocio ya no es solo lo que se fuma o se inyecta. Ahora el tesoro es el Litio, ese que sirve para los celulares y los carros eléctricos, y el gas que quieren sacar de las piedras allá en la frontera. Y para que los nuevos dueños entren con sus máquinas, necesitan que el camino esté bien planito, sin «piedras en el zapato» ni gente que cobre piso por su cuenta.

Mientras tanto, la jefa anda allá por España, hablando de la historia y de que somos muy soberanos. Es el maquillaje perfecto, mi gente. Mientras ella sale en la foto allá, aquí abajo el «Nuevo Patrón» —ese que manda desde Washington con sus satélites y sus drones— está poniendo orden. Ya vieron que hasta los muchachos de Sinaloa mejor se entregaron; han de haber visto que contra esos «rayos del cielo» no hay blindaje que valga.

A los fiscales que se sentían reyes y a los militares que tenían su propio bando, les están avisando que la función se acabó. O se doblan o se vuelven humo, como la camioneta de hoy. La gente dice: «¡Qué tragedia!», pero al rato se les olvida. Nos estamos acostumbrando a que nos vendan la casa mientras nosotros dormimos, nomás porque ya no oímos tantas balaceras. Pero ojo, que el silencio no es paz, es que el dueño ya cambió y ahora las órdenes se dan en inglés.

Así las cosas en este domingo de estallidos. Cuídense mucho, que en este nuevo México, hasta los barrancos tienen ojos.

— Don Juanito

AVISO LEGAL DE DON JUANITO: Esta crónica es una obra de narrativa literaria basada en la libre interpretación de noticias y rumores de dominio público. Las opiniones aquí vertidas son «cuentos de camino» y meras suposiciones del autor sobre la realidad nacional. No se afirma que los hechos ocurrieron tal cual se describen, sino que se presentan como una visión artística y analítica de los sucesos. No hay intención de calumniar a ninguna institución ni persona, solo de echar la platicada. –

Don Juanito #lascronicasdedonjuanito del libro de Don Juanito clasi3w

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