El Heraldo del Barrio
Miércoles, 2 de septiembre de 2026
Las Crónicas de Don Juanito
El gran asalto al botín morado
Por: Don Juanito
Buenas noches, mis estimados lectores. Hoy les vengo a contar una de esas historias que pasan en la cocina de cualquier vecino, pero que si uno abre bien los ojos, le dejan a uno la boca abierta. Resulta que hoy por la tarde, una bolsa de arándanos de mi niñita se quedó descansando arriba de un mueble de plástico. Uno piensa que ahí están seguros, pero no contábamos con la astucia de una hormiga exploradora, de esas bien chiquititas que casi ni se ven, pero que tienen un olfato que ya quisiera un perro policía.
La condenada hormiga andaba como a diez metros de distancia, metida en un agujero de la pared. En cuanto olió el dulce de los arándanos, no se lo pensó dos veces. Salió a toda carrera y fue a avisarle al resto del hormiguero. Mi esposa y yo nos quedamos mirando el espectáculo y hasta les grabamos un video para ver la jugada completa. Era una cosa de locos: se topaban de frente, se tocaban las antenas como diciéndose algo, y de inmediato se armaba la fila. En un ratito ya tenían una supercarretera bien organizada que cruzaba toda la pared, bajaba por el fregadero y subía directo al mueble. ¡Qué manera de trabajar en equipo, qué constancia y qué fe le ponían las amigas! Ninguna iba flojeando, todas marchaban al mismo paso por el bien de su familia.
Pero como en toda película, el plan les falló a última hora. En cuanto descubrimos la movida, agarramos los arándanos, los metimos en otra bolsa y directo al congelador, bien seguros bajo cero. Cuando el batallón de hormigas llegó al mueble de plástico y vio que el botín ya no estaba, no se pusieron a llorar ni a echarse la culpa entre ellas. Con una tranquilidad envidiable, dieron media vuelta, deshicieron el camino y se fueron a buscar comida a otra parte.
Al verlas irse, me quedé pensando en cómo somos los humanos ahora. Nos hemos vuelto bien individualistas y andamos siempre con una prisa que ya ni nos deja platicar con el vecino. Si nos ponen un obstáculo en el camino, nos enojamos, nos rendimos y tiramos la toalla. En cambio, estas criaturitas nos enseñan que cuando se trabaja unidos y sin egoísmo, se llega a donde sea. Qué bueno que nos dimos el tiempo de verlas y aprenderles algo. Al final, la cocina quedó limpia, los arándanos se salvaron y nos llevamos una lección que mucha falta nos hace recordar en estos tiempos. ¡Que descansen y cuiden sus dulces!
#lcddj