EL MONITOR NACIONAL
Sección: Crónica Local / Las Crónicas de Don Juanito
Fecha: 21 de junio de 2026
La marea baja, las bolsas vacías y la cubeta sin tapa
Por: Don Juanito
¡Qué tal, mis estimados! Aquí estamos de nuevo, buscando la sombrita en la plaza porque este calor de mediados de año nomás no da tregua. Pero miren, más caliente que el clima está la plática en la banca. Hoy Doña Lupe llegó temprano con la bolsa del mandado medio vacía y la cara de pocos amigos. «Ay, Juanito», me dijo aventando el monedero, «vengo del súper y esto ya es un insulto. El dinero ya no es dinero, es puro humo».
Don Chencho, que andaba ahí cerca checando las noticias en su teléfono, levantó la cabeza y nos soltó el hilo de lo que veníamos platicando la otra vez: «Es lo que te digo, Lupe. El cangrejo de allá arriba sigue marchando en reversa, bien mareado viendo su propia inmortalidad, pero la arena de la playa se le está hundiendo entre las patas».
Y es que, si uno le rasca tantito a lo que pasa en la calle, se da cuenta de que el rompecabezas del descontento ya se armó completito. La gente en la ruta y en los mercados ya no habla de las promesas de la tele; habla de lo que duele. El gobierno se la pasa diciendo que todo va requetebién, pero las mamás andan con el alma en un hilo por los desaparecidos que la ONU dice que siguen subiendo, los choferes de los camiones de carga ya no quieren salir a las carreteras por los asaltos, y el cobro de piso ya nos lo cargaron a todos en el precio del limón y la tortilla.
Para colmo, el cochinero financiero ya salpicó a los propios trabajadores del Estado. En Pemex, la CFE y el ISSSTE les mocharon los apoyos con el cuento de la austeridad, y luego, para calmar el avispero, les prometieron el doble. Pero las matemáticas son tercas: las dependencias están quebradas y no hay de dónde sacar para cumplirles.
El ejemplo más vivo de este capricho de querer controlarlo todo por las malas es el dichoso Registro de Celulares. Querían asustar a los delincuentes amarrando cada chip a la CURP para el 30 de junio, pero el tiro les salió por la culata. La gente honesta trae un dolorón de cabeza haciendo filas y metiendo amparos en los juzgados, mientras que los malandros compran chips robados en el mercado negro como si fueran dulces. Al final, las cuentas nomás no les salieron; andan diciendo que para el próximo jueves van a tener que dar una prórroga de cuatro meses porque dejar a medio México incomunicado sería un suicidio político en las encuestas, esas donde la presidenta ya cayó por debajo del 50%.
Pero miren el peligro del que nadie habla y que platicábamos con los vecinos: ese retraso de cuatro meses nos va a llevar directito a finales de octubre y principios de noviembre. ¿Y qué pasa en esas fechas? ¡Exacto! Se viene la hora de la verdad en la Cámara de Diputados con el Presupuesto para el 2027.
Ahí es donde el cangrejo va a topar con pared. Con la caja del gobierno bien vacía por los recortes que ya llevan este año, la única salida de Claudia Sheinbaum va a ser pedir una megadeuda todavía más grande que la de antes para poder pagar los programas sociales y los intereses de las deudas viejas. Pero como los bancos del mundo ya nos bajaron la calificación crediticia por gastar como ricos, ese préstamo nos va a salir carísimo. El gobierno se va a endeudar a tasas de usura y esa bola de nieve nos va a traer más inflación y más carestía a los de abajo.
«Lo bueno», me decía Don Chencho mientras le daba un trago a su refresco, «es que el pueblo ya está abriendo los ojos. El sablazo del 16 a 0 allá en Coahuila no fue de a gratis. La gente votó por su seguridad y por sus bolsillos, demostrando que el cheque mensual ya no compra la lealtad eterna cuando la realidad te arrastra».
Lo triste de la plaza es que uno voltea a ver a los partidos de la oposición para ver quién defiende al pueblo y los encuentra bien flacos, flacos, peleándose por las migajas de sus dirigencias. Pero el despertar no va a venir de esos políticos de siempre, sino de la misma gente organizada que ya no se traga los distractores de las mañaneras cuando la panza ruge.
Así las cosas en este México de junio. El cangrejo de arriba sigue fascinado con su mito, pero el suelo ya le está tronando. A ver si el próximo cierre de año no nos agarra a todos pagando los platos rotos de una fiesta a la que ni nos invitaron.