LAS CRÓNICAS DE DON JUANITO
Fecha: 21 de junio de 2026
El día que el sol no pudo tapar la «mochada»
Por: Don Juanito
Camine usted conmigo por las calles de Tlalpan. Aquí el calor cala hondo, pero no cala tanto como la impotencia. Imagínese a esos muchachos, los trabajadores que caminan horas enteras bajo el rayo del sol entregando las tarjetas de los apoyos. Esos que se ganan el pan con el sudor de la frente. Pues resulta que, según las quejas que ellos mismos presentaron, les tenían una trampa puesta en la misma oficina: o le entraban con su «apoyo voluntario» quincenal por transferencia a una asociación civil llamada «Red de Mujeres Jacaranda», o les daban las gracias y los mandaban a la calle. Así de fácil, así de duro.
A mí me platicaron los vecinos que la cosa tronó feo cuando unos reporteros del canal Meganoticias vinieron con sus cámaras a preguntar qué estaba pasando. En vez de darles cuentas claras, lo que recibieron fueron empujones y agresiones por parte de personas presuntamente vinculadas a la oficina de Bienestar. ¡Válgame Dios! Tratar de tapar el sol con un dedo y la verdad con golpes. La noticia corrió como pólvora y llegó hasta la mañanera. La presión fue tanta que, para el 8 de mayo, las autoridades tuvieron que remover de su cargo a la entonces delegada, Irán Edith Rodríguez Becerra.
Pero mire usted cómo son las cosas en la política. Casi al mismo tiempo que se armaba el revuelo, la entonces jefa de la secretaría, Ariadna Montiel, dejó su puesto para irse a dirigir el partido Morena a nivel nacional, dejándole el paquete a la nueva secretaria Leticia Ramírez. En el pueblo la gente es maliciosa y muchos dicen que eso fue para «protegerla», pero formalmente nos explican que son puros cambios de estrategia. Sea como sea, lo que el ciudadano de a pie se pregunta hoy, a 21 de junio, es: ¿y la investigación penal de la Fiscalía qué? Porque quitar a alguien de su trabajo es un asunto de la oficina, pero la presunta extorsión y el dinero de los muchachos son cosas que debe castigar un juez.
Por eso los de abajo no nos callamos. El hilo no puede romperse siempre por lo más delgado dejando a los de arriba intocables. Se necesita que la Fiscalía de la República haga su trabajo, que nos diga dónde quedó ese dinero y que defienda a los periodistas agredidos. Mientras los de arriba se acomodan en sus nuevas sillas, los extrabajadores siguen esperando justicia y la gente en la calle sigue mirando el nido vacío, esperando que esta vez la ley sí se aplique parejo.