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El susto de la corona y las mentiras del gobierno

LAS CRÓNICAS DE DON JUANITO
El susto de la corona y las mentiras del gobierno
Por: Don Juanito
Fecha: 21 de junio de 2026


¡Qué tal, mis amigos! Hoy les quiero platicar algo que da entre coraje y miedo, porque si a los que están arriba los tratan así, ¿qué nos espera a los de a pie? Resulta que a una diputada de allá de Sinaloa, de nombre Paola Gárate, le dejaron el peor regalo del mundo en la puerta de su propia casa: una corona de muerto. Así, derechito, para que toda su familia la viera. Imagínense el frío que se siente en la espalda con una gracia de esas.

Cualquiera pensaría que el gobierno, al ver el tamaño del susto, manda al ejército a cuidarla. Y sí, al principio le mandaron una patrulla. Pero aquí viene el chiste que se cuenta solo: a los dos días, los jefes de la Guardia Nacional le hablaron por teléfono y le dijeron: «¿Qué cree, diputada? Que ya le vamos a quitar la patrulla. Nomás la vamos a cuidar cuando ande trabajando. El fin de semana, ahí se la arregla como pueda». ¡Háganme el favor! Como si los mañosos descansaran los domingos o pidieran cita en horas de oficina.


El pretexto de los señores del gobierno fue que tenían que hacer un «análisis de riesgo». O sea, ponerse a llenar papeles, revisar si de veras la cosa estaba fea y ver si alcanzaban las patrullas. Mientras tanto, la pobre mujer en el limbo, rezando para que no le pasara nada. Y para acabarla de amolar, la gobernadora interina de Sinaloa salió muy quitada de la pena ante las cámaras a decir que todo era mentira, que la diputada ya estaba bien cuidada. ¡Qué manera de echar mentiras nomás para no quedar mal en la tele!


Por fortuna, la diputada no se quedó de brazos cruzados. Se fue con una jueza de esas que sí aplican la ley y le pidió un amparo. La jueza vio el papeleo y le puso una regañada al gobierno: «Me le ponen patrullas ahorita mismo, se dejen de cuentos y la cuidan las 24 horas». Santo remedio. Ahí tienen que a la Guardia Nacional no le quedó de otra más que ir a formarse afuera de su casa.


Lo que a mí me da vueltas en la cabeza es que para unas cosas sí hay dinero, como para las grandes obras de cemento y para pedir deudas que vamos a terminar pagando nuestros nietos, pero cuando se trata de cuidar vidas, dicen que «no hay capacidad». Qué triste que en este país la burocracia pese más que la vida de la gente. Cuídense mucho, mis amigos, porque ya vimos que si no es con un papel de un juez en la mano, las autoridades nomás miran para otro lado. ¡Nos leemos a la próxima!

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