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El baile del cangrejo en la plaza pública

EL MONITOR NACIONAL
Sección: Crónica Local / Las Crónicas de Don Juanito
Fecha: 21 de junio de 2026


El baile del cangrejo en la plaza pública

Por: Don Juanito

¡Qué calorón está haciendo este domingo en la plaza! Pero ni el solazo frena el chisme ni la plática buena. Hoy me senté en la banca de siempre con Don Chencho y Doña Lupe. Estábamos viendo a un grupo de niños jugar con unos cangrejitos de plástico que compraron en el mercado. Uno de los niños se reía porque el bicho caminaba de lado y para atrás. «¡Mira, abuelo, camina al revés porque tiene miedo!», gritó el huerco.

Ahí fue donde Don Chencho, que se las sabe de todas todas, soltó una frase que me dejó pensando: «No, mijo, el cangrejo no camina para atrás por miedo. Camina así para no perder de vista su nido y cuidar que nadie le quite lo suyo. Así contempla su inmortalidad».

Nos quedamos callados un rato, saboreando las palabras, hasta que Doña Lupe soltó la verdad limpia y llana: «¡Válgame Dios, Chencho! Pos igualito que los de allá arriba, los que nos gobiernan».

Y miren que tiene toda la boca llena de razón. Si uno platica con la gente en la calle, en el mercado o en la ruta, todos sentimos lo mismo. Ya ven cómo están las cosas ahorita en este 2026. Los que mandan en el país —los que empezaron con la gestión pasada y siguen ahorita con el relevo— traen exactamente esa misma lógica del cangrejo.

No es que sean tontos ni que tengan miedo. Es que traen un plan bien calculado. El cangrejo tiene un caparazón bien duro y todo su cuerpo está apretado en una sola pieza. Así están haciendo con el gobierno: quieren centralizar todo, meter todo el poder en una sola caja. ¿Para qué? Para que todo dependa de ellos y de su partido. Quieren que el partido sea eterno, que dure para siempre, como si fuera inmortal.

Por eso andan con tanta prisa quitando todo lo que les estorba. Ya ven que quieren desaparecer los organismos independientes, esos que servían para revisar en qué se gastaba el dinero, y andan cambiando las reglas de los jueces. Eso no es por casualidad. El cangrejo tiene unas pinzas grandotas y camina de lado; cualquier piedra o contrapeso que encuentre en el camino le estorba para moverse a su antojo. Así que, en lugar de rodear la piedra, mejor la quitan del mapa para que nadie les ponga un freno.

«Lo malo», me decía Doña Lupe mientras se echaba aire con un cartón, «es que si ellos caminan para atrás cuidando su nido, a todos nosotros nos llevan de corbata marchando en reversa. Y el problema de caminar de espaldas es que no ves el bache que tienes enfrente hasta que ya te caíste».

Así las cosas, mis estimados lectores. Mientras el poder absoluto juega a volverse eterno y a borrar los frenos que los controlaban, el pueblo llano sigue estirando el gasto y capeando la realidad. A ver si de tanto caminar como el cangrejo, no acabamos todos metidos en la misma cubeta.

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El susto de la corona y las mentiras del gobierno

LAS CRÓNICAS DE DON JUANITO
El susto de la corona y las mentiras del gobierno
Por: Don Juanito
Fecha: 21 de junio de 2026


¡Qué tal, mis amigos! Hoy les quiero platicar algo que da entre coraje y miedo, porque si a los que están arriba los tratan así, ¿qué nos espera a los de a pie? Resulta que a una diputada de allá de Sinaloa, de nombre Paola Gárate, le dejaron el peor regalo del mundo en la puerta de su propia casa: una corona de muerto. Así, derechito, para que toda su familia la viera. Imagínense el frío que se siente en la espalda con una gracia de esas.

Cualquiera pensaría que el gobierno, al ver el tamaño del susto, manda al ejército a cuidarla. Y sí, al principio le mandaron una patrulla. Pero aquí viene el chiste que se cuenta solo: a los dos días, los jefes de la Guardia Nacional le hablaron por teléfono y le dijeron: «¿Qué cree, diputada? Que ya le vamos a quitar la patrulla. Nomás la vamos a cuidar cuando ande trabajando. El fin de semana, ahí se la arregla como pueda». ¡Háganme el favor! Como si los mañosos descansaran los domingos o pidieran cita en horas de oficina.


El pretexto de los señores del gobierno fue que tenían que hacer un «análisis de riesgo». O sea, ponerse a llenar papeles, revisar si de veras la cosa estaba fea y ver si alcanzaban las patrullas. Mientras tanto, la pobre mujer en el limbo, rezando para que no le pasara nada. Y para acabarla de amolar, la gobernadora interina de Sinaloa salió muy quitada de la pena ante las cámaras a decir que todo era mentira, que la diputada ya estaba bien cuidada. ¡Qué manera de echar mentiras nomás para no quedar mal en la tele!


Por fortuna, la diputada no se quedó de brazos cruzados. Se fue con una jueza de esas que sí aplican la ley y le pidió un amparo. La jueza vio el papeleo y le puso una regañada al gobierno: «Me le ponen patrullas ahorita mismo, se dejen de cuentos y la cuidan las 24 horas». Santo remedio. Ahí tienen que a la Guardia Nacional no le quedó de otra más que ir a formarse afuera de su casa.


Lo que a mí me da vueltas en la cabeza es que para unas cosas sí hay dinero, como para las grandes obras de cemento y para pedir deudas que vamos a terminar pagando nuestros nietos, pero cuando se trata de cuidar vidas, dicen que «no hay capacidad». Qué triste que en este país la burocracia pese más que la vida de la gente. Cuídense mucho, mis amigos, porque ya vimos que si no es con un papel de un juez en la mano, las autoridades nomás miran para otro lado. ¡Nos leemos a la próxima!

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El pacto del «tú me tapas, yo te tapo» en el INE

Las Crónicas de Don Juanito
Domingo, 21 de junio de 2026
El pacto del «tú me tapas, yo te tapo» en el INE
Por: Don Juanito

¡Qué tal, mis amigos! Qué bonita mañana de domingo, lástima que las noticias de la política nos dejen siempre con un amargo sabor de boca. Si ustedes pensaban que los políticos de diferentes partidos se odian a muerte como dicen en la tele, déjenme decirles que nos están viendo la cara de tontos. Tras bambalinas, todos comen en el mismo plato.


Les cuento el chisme completo, pero bien clarito, como nos gusta. El pasado viernes, allá en las oficinas del INE en la Ciudad de México, se armó una junta de esas donde se toman decisiones importantes. Había dos papas calientes sobre la mesa. La primera: una acusación contra Morena por supuestamente recibir dinero sucio del contrabando de gasolina (el famoso «Rey del huachicol») para sus campañas. La segunda: una queja contra el gobernador de Nuevo León, Samuel García, por andar usando oficinas de su familia para triangular millones de pesos y pagarle montones de publicidad en internet a su esposa.


Cualquiera de nosotros abre el Facebook o el Instagram y lo primero que nos sale es un comercial de ellos. ¡Es obvio que hay una millonada bailando ahí! Hasta la misma plataforma de Meta dice cuánto se gasta. Pero los altos mandos del INE salieron con una de sus típicas excusas de abogado: dijeron que como las pruebas que les llevaron eran puras notas de los periódicos y capturas de pantalla, pues que «no había evidencias suficientes».


¡Háganme el favor! Nos piden a los ciudadanos que les entreguemos los estados de cuenta del banco y los contratos privados de los políticos para poder investigar. Saben perfectamente que esas cuentas secretas sólo las pueden abrir la Fiscalía General (la FGR) o los investigadores de Hacienda. ¡Nadie más tiene acceso!


Por eso, los auditores del INE querían pasarle el paquete a la FGR para que ellos sí metieran las manos y revisaran el dinero. Pero a la hora de votar, la mayoría de los consejeros del INE dijeron: «¡No, cómo creen! Mejor vamos a cerrar el caso y aquí no pasó nada».


¿Y saben por qué lo hicieron? Por pura conveniencia. Los consejeros que votaron a favor de tirar el caso son los mismos que los partidos pusieron en sus puestos desde la Cámara de Diputados. Así que aplicaron la de: «Hoy yo te salvo a ti, Morena, y tú me salvas a mi gobernador de Movimiento Ciudadano». Un intercambio de favores en toda la regla. Un pacto de impunidad para que nadie termine en la cárcel.


Lo triste es que ahora que desde mero arriba, en el gobierno federal, se tiene todo bien controlado y ya no hay contrapesos que vigilen, la justicia se volvió un juego de lealtades. Si el gobernador de Nuevo León se porta bien con la presidenta Claudia Sheinbaum y le ayuda a votar sus leyes, la enorme deuda del estado y los negocios familiares se quedan guardados en el cajón del olvido. Pero si se rebela, le sacan el expediente para asustarlo.


Así las cosas, mis amigos. Al ciudadano trabajador le andan revisando hasta el último centavo de sus impuestos, pero a los de arriba les basta con una llamada telefónica para limpiarse las manos. Entre ellos se tapan las mañas, mientras nosotros nos quedamos viendo cómo se reparten el pastel.


¡Que tengan un excelente domingo y nos leemos en la próxima crónica!

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De lo que vale el trabajo y de los que andan perdidos

LAS CRÓNICAS DE DON JUANITO

La plática en la banca de la plaza: de lo que vale el trabajo y de los que andan perdidos
Sábado, 20 de junio de 2026

Esta mañana me salí temprano a comprar el pan y me quedé un rato sentado en la banca de la plaza principal, ahí abajo de la sombra del fresno. Al lado mío se sentó Don Lupe, que venía de dejar a su nieto en el turno de la mañana, y se puso a revisar el teléfono celular. Estaba viendo una publicación de esas de Facebook que decía que la derecha te quiere convencer de que los lujos de los ricos son derechos y que los derechos de los pobres son lujos.


—Mire nomás, Don Juanito —me dijo enseñándome la pantalla—. Aquí la gente se agarra del chongo diciendo que si la izquierda, que si la derecha, que si unos son los buenos y otros los malos. Ya ni se sabe.


Yo me acomodé el sombrero y le dije: —Mire, Lupe, la verdad es que esas palabras de «izquierda» y «derecha» ya confunden más de lo que ayudan. La cosa hoy en día es más sencilla y más vieja que el hilo negro: de un lado están los dueños del dinero y del otro lado estamos todos los demás, los que salimos a ganarnos el pan con el sudor de la frente.


Y es que, si uno se fija bien, hoy la gente anda bien perdida de los dos lados. Ya nadie sabe bien a dónde pertenece, ni qué quiere, ni qué está dispuesto a dar o a luchar.


Fíjese en los que se dicen de izquierda ahora. Ya no son como los revolucionarios de antes, esos señores de sombrero y bigote que se partían el lomo y arriesgaban la vida en las huelgas para conseguirnos las ocho horas de trabajo que hoy disfrutamos. ¡Qué esperanza! Los de ahora protestan acostados en el sillón de su casa, picándole al teléfono, quejándose en el internet. Tienen miedo de hacer un sacrificio de verdad o de faltar al trabajo porque están bien amarrados con las deudas de las tarjetas o las mensualidades de la casa. Quieren arreglar el mundo pero sin despeinarse y sin incomodar a los patrones.


Pero los del otro lado, los que defienden el dinero, tampoco tocan bien las canciones. Se la pasan diciendo que el que es pobre es porque quiere y que todo es cosa de echarle ganas. Pero ah, no les digas que paguen los impuestos completos o que le suban un poquito al sueldo del ayudante, porque saltan luego luego. Quieren que el negocio rinda pero estirando la liga hasta que truene, sin darse cuenta de que si el de abajo no come, el de arriba no vende.


Mientras esos dos bandos se pelean en la televisión y en las redes sociales con discursos bien ensayados, las empresas grandotas, esas transnacionales que no tienen patria, se siguen llevando el dinero a otros países con puros clics digitales. Esas sí que no piden permiso a ningún gobierno.


Al final, como le dije a Don Lupe mientras nos tomábamos un café de termo, la balanza de la vida no la van a componer los políticos. Esto se arregla por los dos caminos de siempre, los que se caminan todos los días en la fábrica, en la obra o en la tienda. Por un lado, el trabajador que se da su lugar, que sabe lo que vale su tiempo y dice: «No, señor, por esa miseria yo no le trabajo». Y por el otro lado, el dueño del negocio que tiene tantita humanidad y tantito seso, y entiende que para que sus máquinas produzcan necesita tener a su gente contenta, bien pagada y descansada.


Don Lupe se quedó pensando, guardó el celular en la bolsa del pantalón y me dijo: «Tiene razón, Don Juanito. Menos plática de esa que no se entiende y más dignidad a la hora de jalar».


Nos levantamos de la banca, nos sacudimos el pantalón y cada quien agarró para su casa. Porque aquí, los que no somos dueños del dinero, si no trabajamos, no comemos. Así de fácil.


Don Juanito

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El morralito de ixtle y las zapatillas prestadas

LAS CRÓNICAS DE DON JUANITO
Sábado, 20 de junio de 2026
El morralito de ixtle y las zapatillas prestadas
Por: Don Juanito


¿Qué tal, mis estimados? Espero que se encuentren de lo mejor. Ayer por la tarde me quedé picado con la plática que tuve con la hija de Doña Carmen, la muchacha que se la pasaba inventando una vida de marquesa en el internet. Así que agarré camino y fui a darme otra vuelta por su casa para ver cómo seguían las cosas después del tremendo porrazo que se dieron al bajarse del pedestal.


Cuando llegué, me dio gusto ver que el ambiente ya era otro. La muchacha ya no traía ese peinado tieso de salón ni andaba vestida con esos trapos caros que usaba para sus videos de «elegancia». Estaba sentada en el patio, bajo la sombra del árbol de sándalo, ayudándole a su mamá a desgranar maíz. Traía el cabello amarrado con una liga y una playera de algodón de lo más normal. Se le veían los ojos cansados, pero la cara más limpia y tranquila.


Me arrimé un banco de madera, saludé a Doña Carmen y me senté con ellas. La muchacha me miró de reojo, medio apenada, y me dijo: «Don Juanito, todavía me da vueltas la cabeza. Siento que me quedé sin nada, que si no soy esa mujer refinada de las redes, ya no soy nadie».


Yo me acomodé el sombrero, solté una risita de esas de viejo y le dije: «Mira, mija, arrímate tantito. ¿Tú te sabes esa canción vieja de Los Hermanos Barrón que se llama ‘La muchacha del morral’?». Ella me vio con cara de extrañeza y negó con la cabeza. Claro, ella es de la época del teléfono celular y las pantallas, qué iba a saber de buena música norteña.


«Pues ponle atención a lo que te voy a decir», le contesté, «porque esa letra se escribió pensando en gente como tú. Esa canción habla de una jovencita de pueblo que andaba muy feliz con su morralito de ixtle al hombro. Pero un día se fue a la ciudad, se puso zapatillas altas, vestidos de seda y empezó a negar a su gente, a hablar finolis y a mirar a todos por encima del hombro, creyéndose de la alta sociedad».


La muchacha se puso colorada porque sintió la pedrada directita. Yo seguí hablando con calma: «¿Y sabes cómo termina la historia, mija? Termina en que a la muchacha se le acaba la fantasía, la bajan de su nube y tiene que regresar al pueblo, con la cabeza gacha, a volver a cargar su morralito de ixtle. El morral no era una vergüenza; la vergüenza fue que ella pensó que unas zapatillas prestadas la hacían mejor persona que los demás».


Le di un trago al café que me arrimó Doña Carmen y rematé el consejo: «A ti te pasó lo mismo. Te fuiste a esconder al mundo alterno del internet, te pusiste la máscara de la elegancia y de los modales perfectos para tapar tus miedos, y hasta usaste las cosas de Dios para sentirte superior a tu propia sangre y al barrio que te vio crecer. Pero la vida es bien sabia, mija. Te quitó las zapatillas de la presunción para que tus pies volvieran a tocar el suelo. No le tengas miedo a ese morralito que traes cargando, que son tus raíces, tu historia y tu madre. Es mejor andar con un morral de ixtle bien puesto y con la frente en alto por ser honesta, que vivir extraviada en una jaula de cristal cuidando que no se te caiga una corona de papel».


Doña Carmen se limpió una lágrima con el delantal y la muchacha se quedó callada un buen rato, viendo las mazorcas en el suelo. Luego, me vio a los ojos y me dijo: «Tiene razón, Don Juanito. Estaba tan cansada de fingir… extrañaba ser yo».


Por eso les digo, mis amigos: el orgullo y la pretensión son un equipaje muy pesado que nomás te amarga el camino. Qué bueno que la realidad le devolvió a esta muchacha su morralito de la humildad. Al final del día, las pantallas se apagan y la ropa fina se desgasta, pero lo que uno es de corazón y la familia que te apoya en las malas, eso es lo único que se queda con nosotros en el suelo de la verdad.


¡Ahí nos vemos en la próxima crónica!

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La señora del dedito parado y el golpe de la realidad

LAS CRÓNICAS DE DON JUANITO
Sábado, 20 de junio de 2026
La señora del dedito parado y el golpe de la realidad
Por: Don Juanito


¿Qué tal, mis amigos? ¿Cómo les va? Hoy les quiero contar algo que vi el otro día en la plaza y que me dejó pensando en cómo cambian las cosas —y las personas— en estos tiempos modernos de la tecnología.


Resulta que iba yo caminando cuando me encontré a Doña Carmen, una vecina de toda la vida. Bueno, para ser sincero, ya casi no es vecina porque hace un año su hija, la muchacha que se la pasa metida en el internet, se ganó unos buenos pesos vendiendo unos «cursos» de modales y elegancia en la computadora. Desde entonces, se llevaron a Doña Carmen a una colonia privada y la señora cambió por completo.


El sábado pasado me la topé en el mercado. Iba vestida como si fuera a una boda de alta alcurnia, caminando tiesa como si trajera un palo en la espalda y hablando con un tono de voz tan bajito y pausado que casi tocaba adivinarle las palabras. Me saludó con la punta de los dedos y me soltó un discurso de que ella ya no comía las cosas de la plaza porque «afectaban su templo espiritual» y que Dios la había bendecido con una vida superior, lejos de la «vulgaridad» del barrio. ¡Válgame Dios! Si yo la conozco desde que vendía tamales los domingos. Me dio una pena ajena verla tan subida en su banquito de sabelotodo, mirando a todos por encima del hombro como si la gente trabajadora fuera menos.


Pero resulta, mis amigos, que la realidad no sabe de marcas ni de poses. Ayer me enteré de que a la hija se le cayó el teatro en el internet. Alguien descubrió que sus consejos eran puros inventos, la gente le dejó de comprar los cursos y las deudas le llegaron hasta el cuello.


¿Y qué creen que pasó hoy en la mañana? Me encontré a Doña Carmen otra vez. Pero esta vez ya no venía tiesa, ni con el dedito parado, ni hablando como reina. Venía con sus sandalias de siempre, cargando sus bolsas del mandado y con los ojos un poquito hinchados de tanto llorar. Se me acercó, me dio un abrazo de esos de verdad, apretados, y me dijo: «Ay, Don Juanito, qué tontas fuimos. Nos creímos superiores por tener cuatro trapos finos y nos alejamos de la gente que de veras nos quería».


A mí me dio gusto verla regresar a la tierra. El porrazo de bajarse de ese pedestal estuvo duro, no se los niego, pero qué bueno que abrieron los ojos. Vivir en ese mundo de mentiras, donde te inventas un personaje para creerte más que tu propia familia, solo te deja solo y amargado.
Por eso les digo, mis estimados: qué bueno es superarse, pero nunca hay que perder el piso. La verdadera elegancia no está en la ropa ni en hablar finolis, sino en tener un corazón limpio, saludar al vecino con gusto y saber de dónde viene uno. Al final del día, la realidad siempre nos acomoda en nuestro lugar, y más vale estar bien plantados en el suelo que andar volando en las nubes de la presunción.


¡Ahí nos vemos en la próxima crónica!

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Ganamos… pero ¡ay, Virgencita, qué manera de sufrir!

LAS CRÓNICAS DE DON JUANITO
Ganamos… pero ¡ay, Virgencita, qué manera de sufrir!
Por: Don Juanito
Viernes, 19 de junio de 2026


¡Qué milagro, mis buenos amigos! Pásenle y acomódense, que hoy tenemos que platicar muy seriamente de lo que pasó anoche en el Estadio Guadalajara. Si ustedes nomás vieron el resultado en la tele o leyeron el periódico en la mañana, seguro andan bien contentos gritando que ya ganamos, que somos líderes del grupo y que este Mundial de 48 equipos ya es nuestro. Pero la verdad, viéndolo con los ojos de un viejo que ha visto rodar muchos balones, les digo de corazón: ganamos, sí, pero con el Jesús en la boca y de puro milagro.


El partido empezó y casi se me sale el corazón del susto. No iban ni diez minutos cuando los coreanos nos agarraron dormidos atrás; su capitán, ese que juega en Europa, quedó solito frente a la portería. Si no es porque Edson Álvarez se barrió como un verdadero héroe sobre la línea, nos clavan el primero desde el vestidor y ahí sí, ¡adiós fiesta! La gente en la tribuna cantaba y apoyaba con todo, pero en la cancha nuestro equipo nomás no daba tres pases seguidos.


Luego vino el segundo tiempo y cayó el bendito gol de Luis Romo. Pero miren, no nos hagamos ilusiones falsas. Ese gol no fue una jugada de esas bonitas que te dan ganas de enmarcar. ¡Qué esperanza! Fue un regalo grandote, con moño y todo, del portero de Corea. El pobre muchacho salió a destiempo, chocó con su propio defensa y soltó la pelota. A Romo nomás le quedó empujarla con la portería sola. ¡Un poema al error ajeno! Cualquiera hubiera pensado que con el 1-0 México iba a ir por más, pero al revés: el equipo se apagó por completo, echó el camión para atrás y le regaló la pelota a los coreanos. Al final, si no es por las dos atajadas milagrosas de nuestro portero Raúl Rangel en el último minuto, hoy estaríamos llorando un empate con sabor a derrota.


Lo mismo nos pasó en el primer partido contra Sudáfrica en el Azteca. Nos quisieron vender un 2-0 histórico, pero la realidad es que ellos jugaron con dos hombres menos casi todo el segundo tiempo y se ahogaron con la altura de la ciudad. Nos quieren hacer creer que vamos «muy bien», con discursos bonitos que se parecen mucho a los que dice la presidenta Claudia en la televisión, pero cuando uno ve la realidad en la cancha, se da cuenta de que la cosa está sostenida con alfileres. Este nuevo Mundial tiene tantos equipos que la primera fase parece un torneo de feria, pero la verdadera prueba vendrá después. Si seguimos jugando así de flojos, en cuanto nos toque un rival de a de veras, como esos ingleses que ya nos traen ganas, la realidad nos va a dar un golpe seco y nos va a regresar a nuestra triste realidad de siempre. ¡A rezar se ha dicho, muchachos!

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El día que el sol no pudo tapar la «mochada»

LAS CRÓNICAS DE DON JUANITO
Fecha: 21 de junio de 2026


El día que el sol no pudo tapar la «mochada»

Por: Don Juanito

Camine usted conmigo por las calles de Tlalpan. Aquí el calor cala hondo, pero no cala tanto como la impotencia. Imagínese a esos muchachos, los trabajadores que caminan horas enteras bajo el rayo del sol entregando las tarjetas de los apoyos. Esos que se ganan el pan con el sudor de la frente. Pues resulta que, según las quejas que ellos mismos presentaron, les tenían una trampa puesta en la misma oficina: o le entraban con su «apoyo voluntario» quincenal por transferencia a una asociación civil llamada «Red de Mujeres Jacaranda», o les daban las gracias y los mandaban a la calle. Así de fácil, así de duro.

A mí me platicaron los vecinos que la cosa tronó feo cuando unos reporteros del canal Meganoticias vinieron con sus cámaras a preguntar qué estaba pasando. En vez de darles cuentas claras, lo que recibieron fueron empujones y agresiones por parte de personas presuntamente vinculadas a la oficina de Bienestar. ¡Válgame Dios! Tratar de tapar el sol con un dedo y la verdad con golpes. La noticia corrió como pólvora y llegó hasta la mañanera. La presión fue tanta que, para el 8 de mayo, las autoridades tuvieron que remover de su cargo a la entonces delegada, Irán Edith Rodríguez Becerra.

Pero mire usted cómo son las cosas en la política. Casi al mismo tiempo que se armaba el revuelo, la entonces jefa de la secretaría, Ariadna Montiel, dejó su puesto para irse a dirigir el partido Morena a nivel nacional, dejándole el paquete a la nueva secretaria Leticia Ramírez. En el pueblo la gente es maliciosa y muchos dicen que eso fue para «protegerla», pero formalmente nos explican que son puros cambios de estrategia. Sea como sea, lo que el ciudadano de a pie se pregunta hoy, a 21 de junio, es: ¿y la investigación penal de la Fiscalía qué? Porque quitar a alguien de su trabajo es un asunto de la oficina, pero la presunta extorsión y el dinero de los muchachos son cosas que debe castigar un juez.

Por eso los de abajo no nos callamos. El hilo no puede romperse siempre por lo más delgado dejando a los de arriba intocables. Se necesita que la Fiscalía de la República haga su trabajo, que nos diga dónde quedó ese dinero y que defienda a los periodistas agredidos. Mientras los de arriba se acomodan en sus nuevas sillas, los extrabajadores siguen esperando justicia y la gente en la calle sigue mirando el nido vacío, esperando que esta vez la ley sí se aplique parejo.

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¿Ingeniería de Primera o Parches de Por Vida? El Sentir de la Calle

EL REGIO ILUSTRADO
Sección: Crónica Urbana
Columna: Las Crónicas de Don Juanito
Fecha: 4 de junio de 2026
¿Ingeniería de Primera o Parches de Por Vida? El Sentir de la Calle
Por: Don Juanito


¡Qué tal, mis estimados! Hoy me salí a caminar temprano con mi libreta bajo el brazo, esquivando los botes de agua y las desviaciones de tráfico que ya se volvieron parte del paisaje en nuestra querida Sultana. Platicando con los vecinos en la parada del camión, uno se da cuenta de que la gente no ocupa ser ingeniera titulada para tener puro sentido común. La raza está preocupada, y con justa razón.


Me decía Don Pepe, un albañil retirado que sabe de mezclas y cemento como nadie: «Mire, Juanito, el concreto es celoso. Si usted lo echa a la carrera para que el jefe se tome la foto antes de tiempo, el material se resiente. Quedan burbujas de aire adentro, se hace poroso como pan dulce y pierde fuerza». Y no le falta verdad. Cualquiera que pase por la avenida Madero o Constitución puede ver esas columnas del nuevo Monorriel. Las dudas de la gente están ahí, flotando en el aire tanto como los mismos trenes que ahora andan probando bien despacito en las curvas de Miguel Alemán. ¿Será que van lento por precaución normal o porque el cálculo quedó un poquito ajustado? Uno nomás se pregunta.


Es que el regio ya está curado de espanto, mis amigos. No se nos olvida aquel diciembre de 2022 cuando de la noche a la mañana nos cerraron seis estaciones de la Línea 2 del Metro. Nos dijeron que los capiteles estaban agrietados desde que se construyeron hace años porque les faltó acero. ¿Y cuál fue la solución? Encamisarlos con fierro y meterles resina. O sea, parches. Y como dice la raza en el barrio: un remiendo nunca va a pegar igual que la pieza original de fábrica. Con la vibración de los trenes todos los días, esos parches van a ocupar que los estén cuidando y gastando dinero público para toda la vida.


Y si uno levanta la mirada y lee lo que pasa en el resto del país, parece que la prisa es la misma enfermedad en todos lados. Los muchachos más jóvenes me enseñaban en sus celulares las noticias de la Presa Libertad, donde la propia Conagua documentó cientos de fisuras en la cortina de concreto antes de que pudiera jalar bien. O los videos del Tramo 5 del Tren Maya, donde andan poniendo puntales de metal de emergencia en las columnas porque el suelo de los cenotes se mueve y el acero de abajo ya se anda oxidando con el agua.

Lo más peligroso, comentábamos con los vecinos mientras se tomaban un café, es lo que se oye de la Refinería de Dos Bocas allá en Tabasco. Una cosa es que el tren vaya lento, pero en una refinería la presión y el gas no perdonan las soldaduras hechas al vapor. Y lo peor es que ahí la gente vive pegadita a las bardas del complejo, no como en esa refinería de Deer Park que compraron en Texas, donde los gringos por ley dejan terreno y vigilancia solo para amortiguar cualquier susto.


La conclusión de la plática de hoy en la esquina fue una sola: la física no sabe de partidos políticos ni de campañas. Si las cosas se hacen rápido y sin que venga un experto internacional e independiente a revisarlas y darles el visto bueno, el riesgo lo termina cargando el ciudadano común. Ojalá las autoridades escuchen el sentir de la calle, porque construir cosas que van a necesitar parches eternos no es modernidad; es dejarle una deuda y un peligro a nuestros hijos.


Ahí se los dejo para el café. ¡Nos leemos en la próxima, raza!
Don Juanito

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El «Coco» del Celular y la Rolita de Chico Che

Vence el 30 de Junio de 2026. #cronicasdedonjuanito del libro de Don Juanito clasi3w

LAS CRÓNICAS DE DON JUANITO

Viernes, 24 de abril de 2026

El «Coco» del Celular y la Rolita de Chico Che

Por: Don Juanito

¿Qué tal, mis amigos? ¿Cómo les va con el susto? Porque fíjense que allá en las oficinas de la capital andan con todo, dándole vuelo a la hilacha con eso del registro de los celulares.

La Presidenta Claudia ya se puso seria y dice que el 30 de junio es el «mero mero» día final. Que «sin prórroga», dicen, como si uno no conociera cómo masca la iguana.

Andan queriendo meter miedo, diciendo que el 1 de julio, si no diste tu CURP, tu celular se va a quedar más mudo que un mimo. ¡Válgame Dios! Quieren que corramos como si se estuviera quemando el patio, pero aquí en la banqueta, uno que ya se sabe todas las de Cri-Cri y las de Chico Che, nomás se ríe.

¿De veras creen que van a apagar medio México? ¡Ni que estuviéramos en la edad de piedra! Imagínense nomás: si cortan las líneas, se para la economía de un tajo. El que vende los tacos ya no recibe pedidos, el del taxi se queda sin pasaje y hasta los chamacos se quedan sin ver sus videos. Sería un desgarriate tan grande que ni ellos mismos sabrían cómo arreglarlo.

Esto me suena igualito a lo que hace el güero Trump allá con los de Irán. Pura hablada, puro «ya te voy a pegar», pero a la hora de los trancazos, se acuerda de que le sale más caro el caldo que las albóndigas y ¡pum!, que siempre no, que mejor platicamos otros quince días.

Así va a pasar aquí, ya lo verán. Ahorita nos quieren asustar con el petate del muerto, pero cuando llegue julio y vean que el país se les va a trabar, van a salir con una de sus «ideotas» milagrosas. Van a inventar que el sistema se cansó, o que por «bondad del gobierno» nos dan otra oportunidad.

Por eso, cuando oigo la radio o veo la tele con esas amenazas, yo nomás me acuerdo del buen Chico Che, me acomodo el overol y digo: “¡Uy, qué miedo, miren cómo estoy temblando!”.

Porque el miedo no anda en burro, mis amigos, y el gobierno tampoco quiere que se le acabe la fiesta.

Ahí se los dejo para que lo piensen mientras se echan su cafecito. ¡Nos leemos en la próxima!

– Don Juanito

#cronicasdedonjuanito